5 sept 2010

Sol De Medianoche: El arrebato de la persona amada puede doler como mil punzadas en el pecho

Capítulo 3: Culpabilidad
Entré a la casa tambaleándome como un ave sin rumbo. Sentía que las paredes se venían contra mí, y como mis ojos estaban anegados en lágrimas.
Veía todo borroso, y era muy difícil saber hacia dónde me dirigía. Tropecé varias veces y resulté con pequeños e insignificantes golpes, raspones y hematomas en las rodillas y muñecas.
Me conduje hasta el baño y lavé mi rostro.

El baño era una pequeña habitación recubierta hasta la mitad de todas las paredes, con mayólicas blancas y rosadas.

Sentía que me desvanecía, así que entrecerré mis ojos. Estaba perdiendo la lucha con mis últimas fuerzas. Resbalé, y mi mejilla quedó recostada en una helada mayólica.

Cuando desperté era todo obscuro, como boca de lobo; reordené mis ideas, y me conduje a mi habitación.

Revisé mi celular para ver si alguien se había dignado a acordarse de mí, pero solo encontré todo tal como estaba desde la mañana.

Sin pensarlo dos veces, le mandé un mensaje a Jake, diciéndole que me disculpe por la última actitud mía y que lo sentía muchísimo. Después de un momento, respondió aceptando mis disculpas y que no había problemas. Instantes después, su tosca letra me dijo: Chau, te voy a extrañar mucho. Que te valla bien en el viaje.
¡Por Dios!, ¡El viaje!. Lo había olvidado en este día tan difícil.

- Volveré tan pronto que no tendrás tiempo de echarme de menos. Cuida mi corazón...Lo he dejado contigo -

Estaba recostada en mi cama, sollozando. Abrazando mis piernas, con el remordimiento carcomiendo mi alma...O al menos, lo que quedaba de ella.

Sola, recordando su nombre; agonizando por sus tan hirientes y mortales palabras...Gabriel...

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