Hace unos días me enteré de una terrible noticia. La madre de uno de mis mejores amigos había fallecido.
Yo me sentí destruida, pero luego me puse a pensar cómo se sentiría él. Fui al velorio de la señora, y al verlo llorar, no pude evitar que mi corazón se llenara de tristeza y dolor.
Todo esto me inspiró a escribir este poema, el cual, se lo dedico a ''él'' ( no pienso publicar el nombre, porque no tengo su consentimiento para hacerlo ).
Ángel de los ojos tristes
Hay, ángel de los ojos tristes.
Tú, que luchaste contra el cruel y despiadado ángel negro,
para salvar a tu protectora, y perdiste la batalla,
entregando lo último que te quedaba de fuerza divina.
Hay, ángel de los ojos tristes,
deja de derramar melancolía de tus ojos,
deja de derramar melancolía de tus ojos,
deja de votar llanto de tu boca,
porque nada traerá de vuelta,
a tu tan querida protectora, a este frío y desolado lugar,
en el que nos encontramos.
Hay, ángel de los ojos tristes,
no culpes al ángel negro por cumplir con su terrible labor.
Cuando le encomiendan algo a él,
ya no se puede hacer nada para detenerlo.
De eso se trata la labor de la muerte.
Lo siento, ángel de ojos tristes,
si no te pude acompañar en la batalla,
pero estaré presente cuando me lo pidas,
para llorar tu sufrimiento.
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